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Perseguido, perseguidor, justiciero, ajusticiero

Nació en Arequipa y, posiblemente, nunca pensó que su nombre se volvería tan popular luego de unos años. Probablemente, en la cabeza de este joven hombre nunca pasó la idea que su trabajo lo volvería odiado y respetado por diferentes sectores de la población. Quizá ni siquiera pensó que su trabajo podía llegar al campo político, quizá ahora piensa que se hubiera ahorrado tantos problemas si no hubiese decidido ser fiscal.
José Domingo Pérez Gómez nació un 15 de diciembre de 1976 en la Ciudad Blanca. Pasó su infancia recibiendo estudios en el colegio La Salle y posteriormente decidió optar por la carrera de abogacía en la Universidad Católica de Santa María donde, inclusive, llevó una maestría en derecho constitucional. A temprana edad se dedicó a estudiar más de lo común y llevaría una segunda maestría en derecho con mención en ciencias penales, esta vez en la Universidad José Carlos Mariátegui donde enseñó, para luego realizar másters en gestión pública y derecho de empresa. Un profesional con amplios conocimientos de todas las ramas relacionadas con la abogacía y ahora, el responsable de dirigir las investigaciones contra los últimos presidentes peruanos y, quizá su caso más polémico hasta el momento, el de la excandidata presidencial Keiko Fujimori.
En el 2005, empezó su carrera fiscal y, con esta, su nombre ahora está en las primeras planas de medios, en las centrales de la mayoría de noticieros y en la boca de sus principales detractores.

El buen fiscal, ahora es perseguido. 

El trabajo de un fiscal es arduo, hay demasiada investigación de por medio y muchas pruebas que recolectar. Se trata de amanecerse todos los días y realizar informes que fácilmente pueden ser de varios folios y cientos de páginas que dependen de la gravedad de los hechos.
Mientras que el juez Concepción Carhuancho parece estar de buen humor toda la sesión, donde escucha y no pierde ningún detalle de la audiencia, el fiscal se queda sin voz tras exponer durante maratónicas sesiones los deleznables crímenes que la posible organización criminal de Keiko Fujimori habría cometido. Crimen tras crimen, la voz del fiscal se quiebra y rompe. En un acto de piedad, “Entiendo que usted está argumentando sólo, usted me dirá si requiere un tiempo para que se usted se pueda recuperar.” dice Concepción, aliviando la garganta afligida del fiscal por unos minutos, garganta no descansada que refleja la dedicación del fiscal. “Hacemos un trabajo técnico, ajeno completamente a lo político (…)” dice el fiscal superior Vela, acompañante de Pérez en las largas noches de elaborar los infor- mes que luego tendrán que defender a capa y espada ante el Poder Judicial, tal y como su profesión exige. Sin duda es un trabajo técnico pesado y los fiscales, especialmente Pérez, saben a lo que se exponen. Según las encuestas, una de cada dos personas aprueban el trabajo realizado por Domingo Pérez, lo que claramente nos lleva a presumir que medio Perú de seguidores y no seguidores de los líderes posiblemente culpables están en contra del trabajo de Pérez.
Uno de los que, aparentemente, está en contra es su propio jefe. “Yo puedo removerlo, pero no quiero que se tome como una represalia (…)” dice Pedro Chávarry, el controvertido fiscal de la Nación que ha demostrado muchas cosas menos ser alguien perdonador. Las críticas por parte de su propio equipo de fiscales, íncluido Pérez, y la del actual presidente han sido determinantes para que él los tome como sus enemigos y acose constantemente como aquella piedra en el zapato imposible de soportar.“Sólo voy a decir una cosa, después de todo lo que hemos visto, esto debe llamar a la reflexión sobre la continuidad de Pedro Chávarry como fiscal de la Nación” sentenciaba Domingo Pérez luego de haber logrado 36 meses de prisión preventiva contra Keiko Fujimori, que pedía al Poder Judicial. De esta manera, Pérez se enfrentaba a su jefe demostrando cierta valentía ante quién podría sacarlo del puesto que ostenta. La respuesta fue fulminante e inmediata. Chávarry empezaría a ir de televisora a televisora y de conductor a conductor. Mismas declaraciones: “Fiscal Domingo Pérez es un altanero y no tiene formas”. Durante las siguientes audiencias y frente a lo que quedaba de la cúpula de Fuerza 2011, actualmente Fuerza Popular, el fiscal Pérez, el “altanero, se defendía de los ataques de Chávarry poniéndose a la defensiva y dejando en claro que la bancada fujimorista pretendía protegerlo hasta el momento adecuado en el que éste podría simplemente retirarlo del grupo especial Lava Jato, grupo en el que él mismo lo colocó.

Las mentiras del fiscal perseguidor. 

“Vengo porque quiero desbaratar las mentiras del fiscal Pérez”, la lideresa de la oposición mencionaba tras las ya tediosas, numerosas y pesadas sesiones en la Sala Penal Nacional. Su enfado es notorio, el fiscal Pérez ahora es un enemigo suyo y quizá ocupa un puesto más preferencial a su gusto que el renunciante expresidente Kuczynski. Su bancada, mayoritaria en el congreso, comparte sus mismas intenciones. Si antes atacaron al líder de Peruanos Por el Kambio, ahora atacarían a muerte al fiscal provincial. En un intento de pedir piedad, Fujimori también menciona: “Espero que el juez Carhuancho no haya tomado una decisión antes de terminar de oírnos (…)” donde su intento queda en ello y falla abruptamente al terminar dando una expresión contraria que suena a salpicaduras de ahogado. “El fiscal Pérez y el juez Concepción Carhuancho quieren irracionalmente enviarme a prisión”, mencionó la lideresa luego de la filtración de un chat donde su bancada señalaba querer ‘matar’ al fiscal y demás coordinaciones para su desprestigio y descalificación moral. Pérez se enfrenta sin temor alguno, y como herramienta a la posible verdad, a la lideresa que podía haber sido presidenta por la mínima diferencia de cuarenta mil votos, entonces la lideresa de medio Perú y la lideresa de 61 congresistas subordinados que posiblemente nunca entiendan de razones. Sin ser presidente, ahora tiene que soportar a una oposición que lo tilda de mentiroso y, lo más reciente, de perseguidor político.“Actúa con un ánimo político mediático”, dice Pier Figari, asesor de Keiko Fujimori. “El fiscal Pérez tiene un interés político coordinado con el Gobierno”, dice Pedro Chávarry, cabeza del Ministerio Público y superior de Domingo Pérez. Ampliamente acusado de perseguidor político, de actuar con ánimos de encarcelar a todos, de tener rencores basados inclusive en ideologías, el trabajo del fiscal de lavados de activos está puesto en duda y no faltan los rencores de la población que sólo buscan proteger a sus líderes políticos valga lo que valga y se pierda lo que se pierda.

Pérez y Concepción Carhuancho, dupla justiciera. 

La reputación del juez Concepción Carhuancho es ampliamente conocida, algunos lo llaman “juez canero” en relación a su determinación de aplicar penas carceleras ante cualquier otra medida de garantías, otros lo llaman “juez justo” dependiendo de la situación. Es conocido que el fujimorismo y el aprismo festejó cuando este juez impusó medidas restrictivas para la libertad en contra de Ollanta Humala, no pasó lo mismo cuando impuso las mismas medidas en contra de Keiko Fujimori. Críticas vienen y van, pero la percepción de lo que es Concepción Carhuancho no ha cambiado y nadie lo niega, nisiquiera los mismos imputados del caso cócteles como Ana Herz de Vega que señaló estar de acuerdo con el juez encargado de revisar el caso y que “realiza un buen trabajo”. No obstante, Pérez es un personaje reciente y relativamente nuevo. El fiscal Domingo Pérez, próximo a cumplir 42 años, es un hombre de canas visibles y rasgos faciales apacibles que son acompañados con unos lentes de marco negro y patas delgadas. Tiene familia que goza de protección redoblada tras haber sido acosada en su departamento en el distrito de Miraflores, él también posee cuatro guardaespaldas que lo acompañan permanentemente en vista de las personas que se encarga de investigar.Principalmente, los casos de mayor relevancia que ha tenido en sus manos han sido los de Chincheros y los de Lava Jato, donde empezó investigando al expresidente Alán García. Sin embargo, el logro más importante de su carrera hasta el momento ha sido la desarticulación preliminar de la cúpula de Fuerza Popular, que según las acusaciones que él maneja, funcionaba como una organización criminal enquistada dentro del partido político. Es así como se llevó a Keiko Fujimori, Ana Herz, Pier Figari, Silva Checa y Mejía Lecca a la cárcel por 3 años acusados provisionalmente de haber lavado activos provenientes de la caja negra de Odebrecht. La lideresa ya va cumpliendo un mes tras las rejas del penal de máxima seguridad Anexo de Mujeres de Chorrillos, en la misma celda que alguna vez ocupó Nadine Heredia y en el mismo penal que abrió su padre para los terroristas de los años 90.En los chats de ‘La Botica’, pruebas que el fiscal Pérez logró recolectar para demostrar persecución política, señalan que él es un “fiscal chancón”. ‘Chancón’, peruanismo, que señala que una persona suele poner un esfuerzo importante a todo lo que hace para que salga lo mejor posible. Se podría decir que Pérez ha ‘chancado’ durante varios meses y, finalmente, ha logrado dar los primeros pasos hacia una posible justicia libre de ataduras políticas. Es casi, lo que algunos medios señalan, un “héroe de la democracia”.

“Esta es una sala de ajusticiamiento”. 

Uno de los últimos en hablar durante las sesiones y mostrarse desafiante frente al fiscal Pérez y al juez Concepción fue el esposo de Keiko Fujimori, Mark Vito. De “ajusticimiento” acusó a la Primera Sala Nacional de Investigación Preparatoria, la misma que lo separaría de su esposa por 36 meses. En el español, la palabra ‘ajusticiar’ tiene varios significados pero la que más se logra ajustar es la de ‘castigar al acusado’. Según Vito, se puede inferir que Pérez sólo ha buscado castigar a su esposa por convicciones personales y que Concepción ha cedido. Domingo Pérez ha dicho en varias ocasiones que él actúa en base a lo que dice el código penal, en pura fe de su guía de trabajo, y no a convicciones personales. La oposición del gobierno dice lo contrario. Keiko Fujimori, el fiscal de la Nación y Mark Vito dicen lo contrario. Hasta de “pro-terruco” lo acusan.“(…) acabó con la guerrilla, con la guerra civil, respecto a grupos subversivos como Sendero Luminoso y el MRTA.” decía José Domingo Pérez en una conferencia en México, sus declaraciones llegaron muy rápido y de una conferencia de una hora se recortaron 4 minutos y esencialmente 10 segundos de confusión. El fiscal de la Nación también usó esto para protegerse de su “altanero” y “desconocedor de formas” subordinado, publicando un tweet que decía: Terrorismo Nunca Más. La comisión de defensa del Congreso citaría a Pérez inmediatamente para pedir explicaciones pero el fiscal provincial nunca asistió.Se le podría llamar un posible orgulloso ante sus errores pero Domingo Pérez no reconoció éstos y sólo afirmó que su mensaje fue malinterpretado. En redes, los fieles al aprismo y al fujimorismo de los 90’s procedían a colorear al fiscal anti-corrupción de rojo y hasta compararlo con el líder terrorista preso, Abimael Guzmán. Una razón más para descalificar su trabajo.El fiscal arequipeño también es acusado de darle prioridad a algunos casos y a otros no con una posible determinación política. El diario Correo ha destacado que aún no entrega los documentos de Chincheros luego de haber sido retirado del caso por Chávarry al “buscar tapar el caso” como menciona él mismo.

Un fiscal todo en uno. 

Cuando las versiones están tan contradecidas es díficil determinar la verdad, ésta se vuelve subjetiva. ¿Es Pérez un perseguidor político manejado por el gobierno de un pseudo-dictador de los nuevos tiempos o es un ferviente trabajador en pro de la justicia sin banderas políticas? Lo que si es posible determinar es que su trabajo ahora es mediático y ha logrado resaltar las diferencias entre peruanos. El fiscal arequipeño es una persona dedicada, que no ha tenido el temor para enfrentarse a monstruos políticos y hasta a su propio jefe, y es por esto que se ha buscado que muchos pidan su cabeza. Sin embargo, Pérez es humano y comete errores. No obstante su predeterminación es notoria y es claro que como cualquier fiscal, con la verdad y la justicia de lado, seguirá con su batalla en pro de la verdad.

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Reflexión sobre la política peruana

Referirnos a la política peruana es hablar de una historia corta donde la democracia ha reinado por los últimos tiempos, no obstante, la sombra de la corrupción se ha mantenido siempre presente. No ha sido hace más de 20 años que el país se encontraba en una dictadura donde el, actual preso, expresidente Fujimori Fujimori gobernaba todas las instituciones dejando fuera cualquier intento de institucionalidad. Entonces estamos hablando de 19 años de democracia que se imponen de manera débil ante nuestra larga historia que está a puertas de llegar al bicentenario. No hay nada como un recuerdo de todo lo que hemos vivido para conseguir que quizá en algún momento no repitamos la historia como aquél refrán recita: «Quién no sabe de su historia, está condenado a repetirla.»

Por el año 1985 un presidente democráticamente elegido se erigía como máxima autoridad del estado peruano, en ese momento con una visión de izquierda, el expresidente Alán García ocupaba por primera vez el palacio de Gobierno. Ocasionó serios problemas a la economía peruana, donde esta se desvaloró increíblemente. No obstante, durante su gobierno se dieron importantes avances en la lucha contra la corrupción donde se pudieron adquirir datos importantes que luego servirían para derrotarla. A este gobierno de García se le acusó de corrupción, razón por la que algunos historiadores cuentan que García se ausentó del país para huir de una posible condena alojándose en una embajada y adquiriendo el salvo conducto gracias al gobierno fujimorista. 

Por el año 1990, hubo una segunda vuelta entre el expresidente Fujimori y el escritor novel Mario Vargas Llosa. Fujimori Fujimori ganó por amplia mayoría ante los temores que el novelista haría un shock económico, cosa que Fujimori hizo finalmente y que pasaría a los canales de la historia como uno de los momentos más importantes de la economía peruana. El <<que Dios nos ayude>> del entonces Ministro de Economía sonó en los televisores de todo el país, donde se anunciaban los precios exhorbitantes que al día siguiente entrarían en rigor con la finalidad de equilibrar la economía luego del desastroso manejo económico del gobierno aprista. Si algo no se le puede quitar al primer gobierno fujimorista es que logró equilibrar de una manera perfecta la economía peruana, razón por la cual tenemos una estabilidad única en tiempos actuales. Durante su gobierno se dieron los eventos de terrorismo más fuertes de los tiempos actuales, donde los terroristas atacaban sin piedad y sin remordimientos diversas partes del país causando terribles estragos y muertes. El gobierno fujimorista se encargó fuertemente de los movimientos terroristas logrando capturar a los líderes y principales cabecillas para luego sentenciarlos a cadenas graves por todos los delitos cometidos. La aceptación de Fujimori fue tan grande que al momento de realizar su auto-golpe de estado, esta medida fue aceptada por la mayor parte de la población que no percibía una buena acción por parte del poder congresal. Esto permitió a Fujimori lograr poseer poder absoluto sobre muchas de las instituciones y, según cuentan algunos historiadores, posiblemente habría logrado también borrar ciertas pruebas que lo implicaban en los escándalos de corrupción y muerte que luego lo llevarían preso 10 años más tarde. En una segunda elección, que algunos llaman farsa, fue nuevamente elegido por amplia mayoría. Durante este último gobierno existieron fuertes casos de corrupción por parte de su principal asesor Vladimiro Montesinos, donde ocurrían serios casos de sobornos y toda una inteligencia que buscaba favorecer al poder de facto y evitar una intromisión de la izquierda en el poder. Muchos afirman que inclusive la CIA estadounidense tenía contacto con el asesor fujimorista. Sin embargo, y mientras las situaciones se iban esclareciendo para el sentir popular, los vínculos se rompieron y permitieron observar terribles casos de corrupción donde el poder Fujimorista tenía el control total del estado y engañaba a la población. En una tercera votación, Fujimori la ganó nuevamente por amplio margen, esta victoria fue llamada un fraude por diversas entidades. Una vez la presión mediática se hacia notar, Fujimori decidió viajar a Japón, desviando su viaje presidencial, y renunciar por fax para romper cualquier vinculo con la presidencia y prevenir que las investigaciones en su contra avanzasen ante el despertar ciudadano que cada vez se hacía notar. Su hija, Keiko Fujimori, quién fungía de primera dama en aquel momento, recibió la noticia y fue desalojada de palacio tan pronto como el congreso recibió la noticia y vacó al expresidente por incapaz moral.

Alejandro Toledo fue el primer presidente elegido democráticamente luego de 10 años de dictadura fujimorista. Él y su esposa, Elliane Karp ocuparon el palacio de gobierno por el plazo de 5 años. El líder de la chacana, nombre que hacía honor a su logo de partido, logró hacer un impulso positivo en la economía nacional pese a lo que sus detractores podrían haber pensado. Sin embargo, su investidura siempre estuvo en el ojo de la tormenta donde sus adicciones y chismes sobre su vida personal siempre estuvieron presentes. Terminó su mandato presidencial sin pena y sin gloria en el año 2006, donde todos habían creído que no se habían cometido ilícitos, sin embargo, luego se descubrirían hechos fehacientes que mantienen al expresidente en vilo.

En el 2006, un mejorado Alán García volvía para mostrar presencia en las elecciones de ese año ganando una nueva oportunidad en la presidencia. Este gobierno marcó un cambio de estilo en el partido aprista donde la tendencia ya no era de izquierda sino de un centro derecha con posturas conservadoras. Donde las malas costumbres del pasado quedaban en el pasado y un más maduro Alán García tomaba las riendas del país dejándolo bien posicionado ante los ojos del mundo. De este gobierno tampoco se habló mucho hasta que tiempo después se encontrarían ciertas irregularidades que luego serían materias de investigación.

En el año 2011, un excandidato de la anterior elección se mostraba ahora como un fuerte posible ganador de las nuevas elecciones. Su figura representaba un miedo inclemente para el mundo empresarial donde sus pensamientos arraigados al estilo militar, y demás pensamientos de izquierda gobernaban. Ollanta Humala es un ejemplo de cómo el poder, a veces, cambia a las personas. En comparativa, en el año 2006 se mostraba como un candidato humilde, con ideas de izquierda y situado en cambiar la situación de los pobres. Él típico líder que viene desde abajo y busca situarse en lo más alto en corto plazo, un proyecto de su padre. Ollanta Humala cambió su figura para el año 2011 donde se mostraba como un verdadero político conservador, de centro y que se mostraba abierto al mundo empresarial. Quizá el cambio de una imagen dura a una imagen más pulida logró el efecto en la población para que pudiera confiar en un exmilitar para que ocupase el sillón presidencial. Según cuentan algunos historiadores, él ingresó a palacio con ideas muy fijas y situadas en cambiar el orden económico para favorecer sus ideas de izquierdas inculcadas de familia desde muy pequeño. No obstante, luego de una visita a un foro internacional, ya como presidente, su visión a futuro cambió a gran escala logrando convertirse en otro líder de centro derecha que, si bien se preocupó por la pobreza en el país, no fue lo suficientemente decidido para ocasionar verdaderos cambios. 

En el año 2016, las encuestas apuntaban a todos lados. Fue la primera elección donde realmente los resultados fueron muy justos y no se sabía a certeza quién había resultado ganador. Todavía recuerdo cuando el flash electoral de la segunda vuelta marcaba dos resultados distintos en diferentes canales. Keiko Fujimori se enfrentaba a quién en las elecciones pasadas había sido una persona de confianza, Pedro Pablo Kuczynski. PPK se situaría en lo que sería el periodo presidencial más corto de nuestra corta historia democrática. Keiko Fujimori le juró ser una oposición responsable, hecho que jamás se concretó y que le hizo tener un periodo de gobierno casi imposible donde la inestabilidad política era un hecho que no le permitía ejecutar decisiones con firmeza. PPK se vería en situaciones delicadas con respecto a sus orígenes económicos, donde los nexos de sus empresas, y quizá hasta malas decisiones, lo verían inmiscuido en el escándalo de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht. Con tanta presión mediática, la amenaza de por medio del partido naranja y demás hechos; PPK renunció y dejó a la libre sucesión política su gobierno. 

Quizá sin ese hecho de sucesión nunca habríamos llegado a la dureza judicial y política que tenemos hoy en día, donde Martín Vizcarra se rige como un personaje adecuado para la actual situación social y donde se ha enfocado, aunque sea por aconsejada convicción, en ser un personaje esencial para la lucha contra corrupción. Quizá el Perú necesitaba a alguien así para poder concertar en encerrar a las personas que han cometido delitos en contra del estado. En su gobierno, la lideresa del partido naranja, quién fue competencia del renunciante PPK, Keiko Fujimori fue encarcelada por un escándalo de corrupción que la sindica como parte activa de una organización criminal dedicada al lavado de dinero. Asimismo, PPK ha sido encarcelado provisionalmente por otro escándalo de corrupción que lo sindica, a él también, como el líder de una organización criminal dedicada al lavado de dinero. Por otro lado, el expresidente Fujimori sería nuevamente ingresado en prisión por los delitos cometidos durante su gestión, luego de haber sido liberado por PPK y luego de que el Poder Judicial decidiera que la decisión fue simplemente una intención de cambiar favores entre el ejecutivo y cierta parte del fujimorismo. En otros ámbitos, se solicitaría la prisión del expresidente Toledo por claros indicios de corrupción durante su gobierno y asimismo la de Ollanta Humala. Todo por Odebrecht. No olvidando que Alán García también fue incluido en estos casos por indicios de simulación de recibo de dinero donde posiblemente se habrían efectuado coimas.

En resumen, si bien nuestra historia democrática es corta, desde el 2016 no hemos tenido calma alguna por la tormenta que significa Odebrecht y por el malo corte político de nuestros líderes.

Se buscan políticos de verdad. Honestos y sinceros, sin arrugas de preferencia. Tenemos hasta el 2021. Procurar que no se vuelva a seguir escribiendo esta historia.

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Los últimos candidatos están presos

Este 10 de abril, a 3 años de la última elección presidencial, Pedro Pablo Kuczynski está preso de la justicia por ser parte de una posible organización criminal destinada a lavar dinero de la empresa Odebrecht. 

Las noticias me despertaron temprano, desde el televisor de mi sala que usualmente está a un volumen bastante alto. “El poder judicial ha aceptado el pedido de la fiscalía…” Todo estaba consumado. PPK iría a la prefectura, ese lugar donde dicen que hay mazmorras y cuartos de mala muerte, donde las ratas muerden y no hay agua. El mismo lugar que hacía hace 6 meses era ocupado por la también entonces candidata presidencial Keiko Fujimori antes de ser condenada a 36 meses provisionales de prisión y estar actualmente rea de la justicia. PPK, el llamado presidente de lujo, se encontraba ahora saliendo de su casa en el distrito residencial de San Isidro a encontrarse con su suerte cara a cara, esa suerte tan llamada mala como la que es que te agarren haciendo las cosas que no deberías.

PPK dijo una vez que llegar a la presidencia sería su último trabajo, “mientras que el de Keiko sería el primero”; lástima que en ambas suertes PPK fue despedido y encarcelado y que Keiko nunca fue contratada y aún así haya sido encarcelada. Mala suerte por doquier, mala suerte para ellos, y mala suerte para todos los que tuvieron que elegir entre dos posibles organizaciones criminales en la segunda vuelta del 2016. Dónde o elegías a la mafia de Choquehuanca, haciendo referencia a la calle donde vivía el expresidente, o a la mafia fujimorista. A este paso ya es, y quizá resulte imposible saber con exactitud, qué es o qué habría sido lo peor. Estamos en un estado donde finalmente nada es bueno y lo que es aunque sea un poquito mejor es nuestra suerte. Vizcarra quizá sea un, y siga siendo, un golpe de suerte hasta que termine su mandato en el 2021 y, quizá, sea también procesado por alguna incoherencia en sus cuentas o algún hecho proveniente desde Brasil. Y vaya la mala suerte que nos ha traído Brasil en todo esto…

La elección del 2016, como muchas otras, han sido sólo una situación de ‘pierde vs. pierde’; donde sea lo que sea que hayas elegido siempre habrías perdido como país, como ciudadano, como civil cualquiera. Siempre habría habido un vicepresidente terminando el mandato, y el presidente elegido entrando a la sede de la DIVIAC a ponerse a derecho. Es sencillamente increíble.

¿Quién será nuestro salvador, nuestro mesías, nuestro «chapulín colorado» del 2021? ¿Acaso tendremos que elegir nuevamente entre guatemala y guatepeor? ¿Cuáles serán las organizaciones criminales que entraran al partido? ¿En quién podremos confiar ahora?

Yo sólo espero algo: que la oscuridad de sus celdas y la dureza de la vida en una cárcel les hagan reflexionar en sus malas acciones, crímenes o no, pero que logren reflexionar. Ah, y que por fin se den cuenta que la justicia es ciega y que mide por la misma vara a todo el mundo.

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Carta de un civil más a Tabaré Vázquez

Al excelentísimo señor Presidente de la República Oriental del Uruguay, Tabaré Vázquez Al excelentísimo señor Embajador de la República Oriental del Uruguay para la República del Perú. A la importante opinión pública sin banderas políticas y con sólo amor a la patria,

Estimados personajes ilustres de la democracia latinoamericana, les saluda un simple civil peruano que desea plasmar en letras la más ferviente verdad neutral sobre el panorama político peruano en donde nos vemos enfrascados actualmente. Sé que es de vuestro interés debido a la coyuntura nacional e internacional real que se está viviendo tanto en el país del Perú como en la República hermana del Uruguay.

Nuestra nación ha tenido diversos episodios traumáticos para su independencia y desenvolvimiento correcto frente a un panorama internacional que no ha hecho más que crecer descomunalmente. La política ha sido parte importante de estos episodios que, en determinadas ocasiones, han causado terrible retroceso para la sociedad peruana y que, lejos de unirnos como nación, nos han separado cada vez más.

Los diversos partidos políticos, que cada vez crecen más, son prueba de nuestra débil democracia que se ha visto fraccionada para gustos y colores de diversas personas. Partidos de corte de izquierda radical, izquierda, centro izquierda, centro derecha y derecha; obviando los movimientos de ideología comunista-extremista armada que trajeron demasiado retroceso y pérdida de capital, además de vidas humanas para nuestra nación. 
Los partidos políticos mantienen a sus fieles y acérrimos seguidores bajo la sombra de sus líderes históricos. Es por esto que vemos seguidores que defienden, con justa razón, a sus líderes políticos ante las elecciones generales, ante las críticas de otros políticos y ante, por qué no decirlo, cualquier mal que acaecería frente a ellos; cómo cualquier seguidor frente a sus líder haría. 

En nuestro país, el APRA de Alán García, Acción Popular y algunas facciones de izquierda son partidos de corte clásico frente a otros partidos más recientes, como la Fuerza Popular de Keiko Fujimori y el partido Peruanos Por el Kambio del expresidente Kuczynski, destituido por hechos escandalosos de corrupción, además de otros partidos como el Frente Amplio y Nuevo Perú de Verónika Mendoza. Todos estos han logrado tener, mucha o poca, representación nacional en el Congreso Unicameral de la República; donde el fujimorismo ocupaba 72 escaños y el APRA se ha mantenido con 5 escaños, otros partidos como la izquierda peruana (Frente Amplio y Nuevo Perú) se han mantenido con 20 miembros desde su instalación en el congreso. Las fuerzas nacionales han mantenido ciertos acercamientos, como el APRA de García con la Fuerza Popular de Fujimori, como la izquierda peruana con el oficialismo. Esto contribuye a cierto compartir de ideas clave dentro del moldeo de este régimen gubernamental.

El APRA ha mantenido dos gobiernos, uno errático pero encaminado y otro de grandes alcances económicos y sociales importantes. Siempre al mando del sucesor de su líder histórico Haya de la Torre, Alán García. Personaje imposible de no distinguir en la fauna electoral y política del país, que mantiene críticas severas a sus regímenes y felicitaciones públicas también. Sin embargo, en su tercer intento por llegar a la presidencia no pudo pasar la valla electoral ante la abrumadora aceptación de la lideresa Keiko Fujimori y su partido. 

Lamentablemente, los partidos políticos nunca han tenido una agenda conjunta y jamás se han unido para desarrollar ideas en conjunto a fin del bienestar ciudadano. Fallas constantes del gobierno de turno y movimientos erráticos de los lideres de bancadas determinan el estancamiento y no salida de crisis de nuestra nación. Empujes constantes de una sesgada prensa que ha determinado, en ciertas ocasiones, el advenimiento en problemas y la desestabilización, en otras ocasiones, la conversación y la paz entre simpatizantes de partidos históricamente enemistados, como es el caso del APRA y Fuerza Popular en contra de los partidos de izquierda que suelen denominar “comunistas”.

El pedido de asilo de García ha conmocionado a simpatizantes y detractores. Partidos mencionados anteriormente se han manifestado de manera neutral y en contra del asilo. Mientras que el APRA ha respaldado el pedido de manera unánime acusando al régimen del actual Presidente Martín Vizcarra de autoritario, anti-democrático y de perseguidor político. Esta versión, compartida 50-50 por la población peruana donde el otro 50 opina al contrario y en contra de la versión impuesta por el líder aprista, se ha ido manteniendo luego de la encarcelación de la lideresa Keiko Fujimori, en una controversia de lavados de activos con pruebas fuertes que podrían llevarla hasta 10 años en prisión de comprobarse la certeza del caso. Nuestra legislación permite dar cárcel provisionalmente a los posibles delincuentes para asegurar garantías, una figura mundialmente no reconocida ni casual pero que se mantiene en el ámbito judicial peruano. Este hecho generó controversia y temor, también respaldo a la decisión por parte de partidos contrarios y neutralidad por parte de otros. 

El abogado del señor expresidente Alán García ha expresado abiertamente que fuentes allegadas a la fiscalía podrían haber dado la versión que el fiscal encargado del caso habría estado redactando un supuesto pedido de detención similar al que se le otorgó a Keiko Fujimori. Trasciende que este habría sido el principal motivo por el que Alán García habría solicitado asilo y previamente denunciado una persecución política por parte del fiscal que, se sobreentiende, estaría dirigida por el “presidente interino” como, despectivamente, el expresidente Alán García llama a Martín Vizcarra, actual Presidente Nacional y sucesor democrático luego de la resignación del expresidente Kuczynski por actos de corrupción, presión fujimorista, aprista, de izquierda y hasta oficialista.

Ante la duda sobre las diferentes versiones esparcidas, algunas que plasman de manera más dolorosa la situación política, otras que critican el accionar de García y otras que lo respaldan ciegamente; han salido representantes de agrupaciones políticas a resaltar la intermediación de su gobierno y definir que esta daría luz ante las versiones, independientemente del asilo a García. De manera que, otros artífices políticos menos privilegiados se podrían beneficiar por la decisión tomada ante estándares internacionales, como es el caso de Fujimori Higuchi o de Toledo Manrique y hasta, porqué no incluirlo, Hinostroza Pariachi, según cada caso se parezca al del expresidente García. Por estos detalles, su intervención, claramente neutral, es trascendente al panorama peruano donde, y sin lugar a dudas, causará crispación y un clima de polarización donde la verdad será claramente rebatible y subjetiva. 

El pueblo peruano, aprista, fujimorista, de izquierda y de derecha espera la decisión uruguaya sobre el asilo. Sin embargo, y de parte de un civil neutral que ejercerá el periodismo, le pido a vuestras mercedes y a la opinión pública tomar la postura más responsable posible, donde con argumentaciones claras, no requeridas con obligatoriedad, se pueda dilucidar un panorama nuevo en el tiempo.

De por sí, el pueblo peruano está feliz de contar con el apoyo uruguayo frente a su crisis interna de manera que pueda esclarecer sus dudas y objetivar con prontitud los problemas que nos abruman en la política del día a día.

Gracias por el tiempo delegado en leer esta humilde carta. A vuestra disposición,

Eduardo Flores Linares