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Perseguido, perseguidor, justiciero, ajusticiero

Nació en Arequipa y, posiblemente, nunca pensó que su nombre se volvería tan popular luego de unos años. Probablemente, en la cabeza de este joven hombre nunca pasó la idea que su trabajo lo volvería odiado y respetado por diferentes sectores de la población. Quizá ni siquiera pensó que su trabajo podía llegar al campo político, quizá ahora piensa que se hubiera ahorrado tantos problemas si no hubiese decidido ser fiscal.
José Domingo Pérez Gómez nació un 15 de diciembre de 1976 en la Ciudad Blanca. Pasó su infancia recibiendo estudios en el colegio La Salle y posteriormente decidió optar por la carrera de abogacía en la Universidad Católica de Santa María donde, inclusive, llevó una maestría en derecho constitucional. A temprana edad se dedicó a estudiar más de lo común y llevaría una segunda maestría en derecho con mención en ciencias penales, esta vez en la Universidad José Carlos Mariátegui donde enseñó, para luego realizar másters en gestión pública y derecho de empresa. Un profesional con amplios conocimientos de todas las ramas relacionadas con la abogacía y ahora, el responsable de dirigir las investigaciones contra los últimos presidentes peruanos y, quizá su caso más polémico hasta el momento, el de la excandidata presidencial Keiko Fujimori.
En el 2005, empezó su carrera fiscal y, con esta, su nombre ahora está en las primeras planas de medios, en las centrales de la mayoría de noticieros y en la boca de sus principales detractores.

El buen fiscal, ahora es perseguido. 

El trabajo de un fiscal es arduo, hay demasiada investigación de por medio y muchas pruebas que recolectar. Se trata de amanecerse todos los días y realizar informes que fácilmente pueden ser de varios folios y cientos de páginas que dependen de la gravedad de los hechos.
Mientras que el juez Concepción Carhuancho parece estar de buen humor toda la sesión, donde escucha y no pierde ningún detalle de la audiencia, el fiscal se queda sin voz tras exponer durante maratónicas sesiones los deleznables crímenes que la posible organización criminal de Keiko Fujimori habría cometido. Crimen tras crimen, la voz del fiscal se quiebra y rompe. En un acto de piedad, “Entiendo que usted está argumentando sólo, usted me dirá si requiere un tiempo para que se usted se pueda recuperar.” dice Concepción, aliviando la garganta afligida del fiscal por unos minutos, garganta no descansada que refleja la dedicación del fiscal. “Hacemos un trabajo técnico, ajeno completamente a lo político (…)” dice el fiscal superior Vela, acompañante de Pérez en las largas noches de elaborar los infor- mes que luego tendrán que defender a capa y espada ante el Poder Judicial, tal y como su profesión exige. Sin duda es un trabajo técnico pesado y los fiscales, especialmente Pérez, saben a lo que se exponen. Según las encuestas, una de cada dos personas aprueban el trabajo realizado por Domingo Pérez, lo que claramente nos lleva a presumir que medio Perú de seguidores y no seguidores de los líderes posiblemente culpables están en contra del trabajo de Pérez.
Uno de los que, aparentemente, está en contra es su propio jefe. “Yo puedo removerlo, pero no quiero que se tome como una represalia (…)” dice Pedro Chávarry, el controvertido fiscal de la Nación que ha demostrado muchas cosas menos ser alguien perdonador. Las críticas por parte de su propio equipo de fiscales, íncluido Pérez, y la del actual presidente han sido determinantes para que él los tome como sus enemigos y acose constantemente como aquella piedra en el zapato imposible de soportar.“Sólo voy a decir una cosa, después de todo lo que hemos visto, esto debe llamar a la reflexión sobre la continuidad de Pedro Chávarry como fiscal de la Nación” sentenciaba Domingo Pérez luego de haber logrado 36 meses de prisión preventiva contra Keiko Fujimori, que pedía al Poder Judicial. De esta manera, Pérez se enfrentaba a su jefe demostrando cierta valentía ante quién podría sacarlo del puesto que ostenta. La respuesta fue fulminante e inmediata. Chávarry empezaría a ir de televisora a televisora y de conductor a conductor. Mismas declaraciones: “Fiscal Domingo Pérez es un altanero y no tiene formas”. Durante las siguientes audiencias y frente a lo que quedaba de la cúpula de Fuerza 2011, actualmente Fuerza Popular, el fiscal Pérez, el “altanero, se defendía de los ataques de Chávarry poniéndose a la defensiva y dejando en claro que la bancada fujimorista pretendía protegerlo hasta el momento adecuado en el que éste podría simplemente retirarlo del grupo especial Lava Jato, grupo en el que él mismo lo colocó.

Las mentiras del fiscal perseguidor. 

“Vengo porque quiero desbaratar las mentiras del fiscal Pérez”, la lideresa de la oposición mencionaba tras las ya tediosas, numerosas y pesadas sesiones en la Sala Penal Nacional. Su enfado es notorio, el fiscal Pérez ahora es un enemigo suyo y quizá ocupa un puesto más preferencial a su gusto que el renunciante expresidente Kuczynski. Su bancada, mayoritaria en el congreso, comparte sus mismas intenciones. Si antes atacaron al líder de Peruanos Por el Kambio, ahora atacarían a muerte al fiscal provincial. En un intento de pedir piedad, Fujimori también menciona: “Espero que el juez Carhuancho no haya tomado una decisión antes de terminar de oírnos (…)” donde su intento queda en ello y falla abruptamente al terminar dando una expresión contraria que suena a salpicaduras de ahogado. “El fiscal Pérez y el juez Concepción Carhuancho quieren irracionalmente enviarme a prisión”, mencionó la lideresa luego de la filtración de un chat donde su bancada señalaba querer ‘matar’ al fiscal y demás coordinaciones para su desprestigio y descalificación moral. Pérez se enfrenta sin temor alguno, y como herramienta a la posible verdad, a la lideresa que podía haber sido presidenta por la mínima diferencia de cuarenta mil votos, entonces la lideresa de medio Perú y la lideresa de 61 congresistas subordinados que posiblemente nunca entiendan de razones. Sin ser presidente, ahora tiene que soportar a una oposición que lo tilda de mentiroso y, lo más reciente, de perseguidor político.“Actúa con un ánimo político mediático”, dice Pier Figari, asesor de Keiko Fujimori. “El fiscal Pérez tiene un interés político coordinado con el Gobierno”, dice Pedro Chávarry, cabeza del Ministerio Público y superior de Domingo Pérez. Ampliamente acusado de perseguidor político, de actuar con ánimos de encarcelar a todos, de tener rencores basados inclusive en ideologías, el trabajo del fiscal de lavados de activos está puesto en duda y no faltan los rencores de la población que sólo buscan proteger a sus líderes políticos valga lo que valga y se pierda lo que se pierda.

Pérez y Concepción Carhuancho, dupla justiciera. 

La reputación del juez Concepción Carhuancho es ampliamente conocida, algunos lo llaman “juez canero” en relación a su determinación de aplicar penas carceleras ante cualquier otra medida de garantías, otros lo llaman “juez justo” dependiendo de la situación. Es conocido que el fujimorismo y el aprismo festejó cuando este juez impusó medidas restrictivas para la libertad en contra de Ollanta Humala, no pasó lo mismo cuando impuso las mismas medidas en contra de Keiko Fujimori. Críticas vienen y van, pero la percepción de lo que es Concepción Carhuancho no ha cambiado y nadie lo niega, nisiquiera los mismos imputados del caso cócteles como Ana Herz de Vega que señaló estar de acuerdo con el juez encargado de revisar el caso y que “realiza un buen trabajo”. No obstante, Pérez es un personaje reciente y relativamente nuevo. El fiscal Domingo Pérez, próximo a cumplir 42 años, es un hombre de canas visibles y rasgos faciales apacibles que son acompañados con unos lentes de marco negro y patas delgadas. Tiene familia que goza de protección redoblada tras haber sido acosada en su departamento en el distrito de Miraflores, él también posee cuatro guardaespaldas que lo acompañan permanentemente en vista de las personas que se encarga de investigar.Principalmente, los casos de mayor relevancia que ha tenido en sus manos han sido los de Chincheros y los de Lava Jato, donde empezó investigando al expresidente Alán García. Sin embargo, el logro más importante de su carrera hasta el momento ha sido la desarticulación preliminar de la cúpula de Fuerza Popular, que según las acusaciones que él maneja, funcionaba como una organización criminal enquistada dentro del partido político. Es así como se llevó a Keiko Fujimori, Ana Herz, Pier Figari, Silva Checa y Mejía Lecca a la cárcel por 3 años acusados provisionalmente de haber lavado activos provenientes de la caja negra de Odebrecht. La lideresa ya va cumpliendo un mes tras las rejas del penal de máxima seguridad Anexo de Mujeres de Chorrillos, en la misma celda que alguna vez ocupó Nadine Heredia y en el mismo penal que abrió su padre para los terroristas de los años 90.En los chats de ‘La Botica’, pruebas que el fiscal Pérez logró recolectar para demostrar persecución política, señalan que él es un “fiscal chancón”. ‘Chancón’, peruanismo, que señala que una persona suele poner un esfuerzo importante a todo lo que hace para que salga lo mejor posible. Se podría decir que Pérez ha ‘chancado’ durante varios meses y, finalmente, ha logrado dar los primeros pasos hacia una posible justicia libre de ataduras políticas. Es casi, lo que algunos medios señalan, un “héroe de la democracia”.

“Esta es una sala de ajusticiamiento”. 

Uno de los últimos en hablar durante las sesiones y mostrarse desafiante frente al fiscal Pérez y al juez Concepción fue el esposo de Keiko Fujimori, Mark Vito. De “ajusticimiento” acusó a la Primera Sala Nacional de Investigación Preparatoria, la misma que lo separaría de su esposa por 36 meses. En el español, la palabra ‘ajusticiar’ tiene varios significados pero la que más se logra ajustar es la de ‘castigar al acusado’. Según Vito, se puede inferir que Pérez sólo ha buscado castigar a su esposa por convicciones personales y que Concepción ha cedido. Domingo Pérez ha dicho en varias ocasiones que él actúa en base a lo que dice el código penal, en pura fe de su guía de trabajo, y no a convicciones personales. La oposición del gobierno dice lo contrario. Keiko Fujimori, el fiscal de la Nación y Mark Vito dicen lo contrario. Hasta de “pro-terruco” lo acusan.“(…) acabó con la guerrilla, con la guerra civil, respecto a grupos subversivos como Sendero Luminoso y el MRTA.” decía José Domingo Pérez en una conferencia en México, sus declaraciones llegaron muy rápido y de una conferencia de una hora se recortaron 4 minutos y esencialmente 10 segundos de confusión. El fiscal de la Nación también usó esto para protegerse de su “altanero” y “desconocedor de formas” subordinado, publicando un tweet que decía: Terrorismo Nunca Más. La comisión de defensa del Congreso citaría a Pérez inmediatamente para pedir explicaciones pero el fiscal provincial nunca asistió.Se le podría llamar un posible orgulloso ante sus errores pero Domingo Pérez no reconoció éstos y sólo afirmó que su mensaje fue malinterpretado. En redes, los fieles al aprismo y al fujimorismo de los 90’s procedían a colorear al fiscal anti-corrupción de rojo y hasta compararlo con el líder terrorista preso, Abimael Guzmán. Una razón más para descalificar su trabajo.El fiscal arequipeño también es acusado de darle prioridad a algunos casos y a otros no con una posible determinación política. El diario Correo ha destacado que aún no entrega los documentos de Chincheros luego de haber sido retirado del caso por Chávarry al “buscar tapar el caso” como menciona él mismo.

Un fiscal todo en uno. 

Cuando las versiones están tan contradecidas es díficil determinar la verdad, ésta se vuelve subjetiva. ¿Es Pérez un perseguidor político manejado por el gobierno de un pseudo-dictador de los nuevos tiempos o es un ferviente trabajador en pro de la justicia sin banderas políticas? Lo que si es posible determinar es que su trabajo ahora es mediático y ha logrado resaltar las diferencias entre peruanos. El fiscal arequipeño es una persona dedicada, que no ha tenido el temor para enfrentarse a monstruos políticos y hasta a su propio jefe, y es por esto que se ha buscado que muchos pidan su cabeza. Sin embargo, Pérez es humano y comete errores. No obstante su predeterminación es notoria y es claro que como cualquier fiscal, con la verdad y la justicia de lado, seguirá con su batalla en pro de la verdad.

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