Categorías
Política

Reflexión sobre la política peruana

Referirnos a la política peruana es hablar de una historia corta donde la democracia ha reinado por los últimos tiempos, no obstante, la sombra de la corrupción se ha mantenido siempre presente. No ha sido hace más de 20 años que el país se encontraba en una dictadura donde el, actual preso, expresidente Fujimori Fujimori gobernaba todas las instituciones dejando fuera cualquier intento de institucionalidad. Entonces estamos hablando de 19 años de democracia que se imponen de manera débil ante nuestra larga historia que está a puertas de llegar al bicentenario. No hay nada como un recuerdo de todo lo que hemos vivido para conseguir que quizá en algún momento no repitamos la historia como aquél refrán recita: «Quién no sabe de su historia, está condenado a repetirla.»

Por el año 1985 un presidente democráticamente elegido se erigía como máxima autoridad del estado peruano, en ese momento con una visión de izquierda, el expresidente Alán García ocupaba por primera vez el palacio de Gobierno. Ocasionó serios problemas a la economía peruana, donde esta se desvaloró increíblemente. No obstante, durante su gobierno se dieron importantes avances en la lucha contra la corrupción donde se pudieron adquirir datos importantes que luego servirían para derrotarla. A este gobierno de García se le acusó de corrupción, razón por la que algunos historiadores cuentan que García se ausentó del país para huir de una posible condena alojándose en una embajada y adquiriendo el salvo conducto gracias al gobierno fujimorista. 

Por el año 1990, hubo una segunda vuelta entre el expresidente Fujimori y el escritor novel Mario Vargas Llosa. Fujimori Fujimori ganó por amplia mayoría ante los temores que el novelista haría un shock económico, cosa que Fujimori hizo finalmente y que pasaría a los canales de la historia como uno de los momentos más importantes de la economía peruana. El <<que Dios nos ayude>> del entonces Ministro de Economía sonó en los televisores de todo el país, donde se anunciaban los precios exhorbitantes que al día siguiente entrarían en rigor con la finalidad de equilibrar la economía luego del desastroso manejo económico del gobierno aprista. Si algo no se le puede quitar al primer gobierno fujimorista es que logró equilibrar de una manera perfecta la economía peruana, razón por la cual tenemos una estabilidad única en tiempos actuales. Durante su gobierno se dieron los eventos de terrorismo más fuertes de los tiempos actuales, donde los terroristas atacaban sin piedad y sin remordimientos diversas partes del país causando terribles estragos y muertes. El gobierno fujimorista se encargó fuertemente de los movimientos terroristas logrando capturar a los líderes y principales cabecillas para luego sentenciarlos a cadenas graves por todos los delitos cometidos. La aceptación de Fujimori fue tan grande que al momento de realizar su auto-golpe de estado, esta medida fue aceptada por la mayor parte de la población que no percibía una buena acción por parte del poder congresal. Esto permitió a Fujimori lograr poseer poder absoluto sobre muchas de las instituciones y, según cuentan algunos historiadores, posiblemente habría logrado también borrar ciertas pruebas que lo implicaban en los escándalos de corrupción y muerte que luego lo llevarían preso 10 años más tarde. En una segunda elección, que algunos llaman farsa, fue nuevamente elegido por amplia mayoría. Durante este último gobierno existieron fuertes casos de corrupción por parte de su principal asesor Vladimiro Montesinos, donde ocurrían serios casos de sobornos y toda una inteligencia que buscaba favorecer al poder de facto y evitar una intromisión de la izquierda en el poder. Muchos afirman que inclusive la CIA estadounidense tenía contacto con el asesor fujimorista. Sin embargo, y mientras las situaciones se iban esclareciendo para el sentir popular, los vínculos se rompieron y permitieron observar terribles casos de corrupción donde el poder Fujimorista tenía el control total del estado y engañaba a la población. En una tercera votación, Fujimori la ganó nuevamente por amplio margen, esta victoria fue llamada un fraude por diversas entidades. Una vez la presión mediática se hacia notar, Fujimori decidió viajar a Japón, desviando su viaje presidencial, y renunciar por fax para romper cualquier vinculo con la presidencia y prevenir que las investigaciones en su contra avanzasen ante el despertar ciudadano que cada vez se hacía notar. Su hija, Keiko Fujimori, quién fungía de primera dama en aquel momento, recibió la noticia y fue desalojada de palacio tan pronto como el congreso recibió la noticia y vacó al expresidente por incapaz moral.

Alejandro Toledo fue el primer presidente elegido democráticamente luego de 10 años de dictadura fujimorista. Él y su esposa, Elliane Karp ocuparon el palacio de gobierno por el plazo de 5 años. El líder de la chacana, nombre que hacía honor a su logo de partido, logró hacer un impulso positivo en la economía nacional pese a lo que sus detractores podrían haber pensado. Sin embargo, su investidura siempre estuvo en el ojo de la tormenta donde sus adicciones y chismes sobre su vida personal siempre estuvieron presentes. Terminó su mandato presidencial sin pena y sin gloria en el año 2006, donde todos habían creído que no se habían cometido ilícitos, sin embargo, luego se descubrirían hechos fehacientes que mantienen al expresidente en vilo.

En el 2006, un mejorado Alán García volvía para mostrar presencia en las elecciones de ese año ganando una nueva oportunidad en la presidencia. Este gobierno marcó un cambio de estilo en el partido aprista donde la tendencia ya no era de izquierda sino de un centro derecha con posturas conservadoras. Donde las malas costumbres del pasado quedaban en el pasado y un más maduro Alán García tomaba las riendas del país dejándolo bien posicionado ante los ojos del mundo. De este gobierno tampoco se habló mucho hasta que tiempo después se encontrarían ciertas irregularidades que luego serían materias de investigación.

En el año 2011, un excandidato de la anterior elección se mostraba ahora como un fuerte posible ganador de las nuevas elecciones. Su figura representaba un miedo inclemente para el mundo empresarial donde sus pensamientos arraigados al estilo militar, y demás pensamientos de izquierda gobernaban. Ollanta Humala es un ejemplo de cómo el poder, a veces, cambia a las personas. En comparativa, en el año 2006 se mostraba como un candidato humilde, con ideas de izquierda y situado en cambiar la situación de los pobres. Él típico líder que viene desde abajo y busca situarse en lo más alto en corto plazo, un proyecto de su padre. Ollanta Humala cambió su figura para el año 2011 donde se mostraba como un verdadero político conservador, de centro y que se mostraba abierto al mundo empresarial. Quizá el cambio de una imagen dura a una imagen más pulida logró el efecto en la población para que pudiera confiar en un exmilitar para que ocupase el sillón presidencial. Según cuentan algunos historiadores, él ingresó a palacio con ideas muy fijas y situadas en cambiar el orden económico para favorecer sus ideas de izquierdas inculcadas de familia desde muy pequeño. No obstante, luego de una visita a un foro internacional, ya como presidente, su visión a futuro cambió a gran escala logrando convertirse en otro líder de centro derecha que, si bien se preocupó por la pobreza en el país, no fue lo suficientemente decidido para ocasionar verdaderos cambios. 

En el año 2016, las encuestas apuntaban a todos lados. Fue la primera elección donde realmente los resultados fueron muy justos y no se sabía a certeza quién había resultado ganador. Todavía recuerdo cuando el flash electoral de la segunda vuelta marcaba dos resultados distintos en diferentes canales. Keiko Fujimori se enfrentaba a quién en las elecciones pasadas había sido una persona de confianza, Pedro Pablo Kuczynski. PPK se situaría en lo que sería el periodo presidencial más corto de nuestra corta historia democrática. Keiko Fujimori le juró ser una oposición responsable, hecho que jamás se concretó y que le hizo tener un periodo de gobierno casi imposible donde la inestabilidad política era un hecho que no le permitía ejecutar decisiones con firmeza. PPK se vería en situaciones delicadas con respecto a sus orígenes económicos, donde los nexos de sus empresas, y quizá hasta malas decisiones, lo verían inmiscuido en el escándalo de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht. Con tanta presión mediática, la amenaza de por medio del partido naranja y demás hechos; PPK renunció y dejó a la libre sucesión política su gobierno. 

Quizá sin ese hecho de sucesión nunca habríamos llegado a la dureza judicial y política que tenemos hoy en día, donde Martín Vizcarra se rige como un personaje adecuado para la actual situación social y donde se ha enfocado, aunque sea por aconsejada convicción, en ser un personaje esencial para la lucha contra corrupción. Quizá el Perú necesitaba a alguien así para poder concertar en encerrar a las personas que han cometido delitos en contra del estado. En su gobierno, la lideresa del partido naranja, quién fue competencia del renunciante PPK, Keiko Fujimori fue encarcelada por un escándalo de corrupción que la sindica como parte activa de una organización criminal dedicada al lavado de dinero. Asimismo, PPK ha sido encarcelado provisionalmente por otro escándalo de corrupción que lo sindica, a él también, como el líder de una organización criminal dedicada al lavado de dinero. Por otro lado, el expresidente Fujimori sería nuevamente ingresado en prisión por los delitos cometidos durante su gestión, luego de haber sido liberado por PPK y luego de que el Poder Judicial decidiera que la decisión fue simplemente una intención de cambiar favores entre el ejecutivo y cierta parte del fujimorismo. En otros ámbitos, se solicitaría la prisión del expresidente Toledo por claros indicios de corrupción durante su gobierno y asimismo la de Ollanta Humala. Todo por Odebrecht. No olvidando que Alán García también fue incluido en estos casos por indicios de simulación de recibo de dinero donde posiblemente se habrían efectuado coimas.

En resumen, si bien nuestra historia democrática es corta, desde el 2016 no hemos tenido calma alguna por la tormenta que significa Odebrecht y por el malo corte político de nuestros líderes.

Se buscan políticos de verdad. Honestos y sinceros, sin arrugas de preferencia. Tenemos hasta el 2021. Procurar que no se vuelva a seguir escribiendo esta historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *