Eduardo Flores Linares

Los últimos candidatos están presos

Este 10 de abril, a 3 años de la última elección presidencial, Pedro Pablo Kuczynski está preso de la justicia por ser parte de una posible organización criminal destinada a lavar dinero de la empresa Odebrecht.

Las noticias me despertaron temprano, desde el televisor de mi sala que usualmente está a un volumen bastante alto. “El poder judicial ha aceptado el pedido de la fiscalía…” Todo estaba consumado. PPK iría a la prefectura, ese lugar donde dicen que hay mazmorras y cuartos de mala muerte, donde las ratas muerden y no hay agua. El mismo lugar que hacía hace 6 meses era ocupado por la también entonces candidata presidencial Keiko Fujimori antes de ser condenada a 36 meses provisionales de prisión y estar actualmente rea de la justicia. PPK, el llamado presidente de lujo, se encontraba ahora saliendo de su casa en el distrito residencial de San Isidro a encontrarse con su suerte cara a cara, esa suerte tan llamada mala como la que es que te ‘cachen’ haciendo las cosas que no deberías.

PPK dijo una vez que llegar a la presidencia sería su último trabajo, “mientras que el de Keiko sería el primero”; lástima que en ambas suertes PPK fue despedido y encarcelado y que Keiko nunca fue contratada y aún así haya sido encarcelada. Mala suerte por doquier, mala suerte para ellos, y mala suerte para todos los que tuvieron que elegir entre dos posibles organizaciones criminales en la segunda vuelta del 2016. Dónde o elegías a la mafia de Choquehuanca, haciendo referencia a la calle donde vivía el expresidente, o a la mafia fujimorista. A este paso ya es, y quizá resulte imposible saber con exactitud, qué es o qué habría sido lo peor. Estamos en un estado donde finalmente nada es bueno y lo que es aunque sea un poquito mejor es nuestra suerte. Vizcarra quizá sea un, y siga siendo, un golpe de suerte hasta que termine su mandato en el 2021 y, quizá, sea también procesado por alguna incoherencia en sus cuentas o algún hecho proveniente desde Brasil. Y vaya la mala suerte que nos ha traído Brasil en todo esto…

La elección del 2016, como muchas otras, han sido sólo una situación de ‘pierde vs. pierde’; donde sea lo que sea que hayas elegido siempre habrías perdido como país, como ciudadano, como civil cualquiera. Siempre habría habido un vicepresidente terminando el mandato, y el presidente elegido entrando a la sede de la DIVIAC a ponerse a derecho. Es sencillamente increíble.

¿Quién será nuestro salvador, nuestro mesías, nuestro chapulín colorado del 2021? ¿Acaso tendremos que elegir nuevamente entre guatemala y guatepeor? ¿Cuáles serán las organizaciones criminales que entraran al partido? ¿En quién podremos confiar ahora?

Yo sólo espero algo: que la oscuridad de sus celdas y la dureza de la vida en una cárcel les hagan reflexionar en sus malas acciones, crímenes o no, pero que logren reflexionar. Ah, y que por fin se den cuenta que la justicia es ciega y que mide por la misma vara a todo el mundo.

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